
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner llevó adelante la inauguración del 131 período de sesiones ordinarias del congreso, el viernes 1º de marzo pasado
En ese marco, y con un importante respaldo, tanto dentro como fuera del recinto, destacó algunos aspectos, números y cifras que representan las políticas públicas de inclusión llevadas a cabo desde que el ex¬-presidente Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández se hicieran cargo del poder ejecutivo de la República Argentina.
Decimos políticas públicas “de inclusión” porque precisamente esto es lo que destaca la presidenta cuando expresa que en “otras épocas habíamos crecido pero con gran exclusión social” y hoy, lo que se da, es un crecimiento con inclusión social, porque allí radica precisamente el núcleo del Modelo Nacional y Popular encarnado por el kirchnerismo.”Inclusión”, punto neurálgico del modelo, le pese a quién le pese, significa más salud, más educación, más trabajo, más vivienda, más justicia, más industrias, mejores condiciones para los abuelos y para los niños que son aquellos a quienes más debemos proteger; pero sobre todo, esto significa un importante fortalecimiento de la democracia.
Mencionar todo lo que significa y simboliza la inclusión es hacerlo desde los argumentos, y los argumentos, desde esta perspectiva son los hechos, los números, índices y porcentajes.
Nada mejor para representar esta inclusión que la asignación universal por hijo, aquella ayuda que se brinda a las familias (desde el estado, desde todos nosotros) cuando éstas no tiene la suerte de contar con un ingreso que permita la mantención de la misma. Pero esta ayuda económica va tomada de la mano de la salud y de la educación. Para tener el ingreso, el niño debe contar con todas las vacunas que indica el calendario anual, uno de los más completos de América Latina. Además, cuando los hijos ingresan a la edad escolar, es menester que ellos cumplan con la asistencia correspondiente a las escuelas, a las escuelas públicas. Si hablamos de educación debemos recordar el notable incremento en la matrícula y asistencia escolar primaria, como también los 400 mil argentinos que culminaron sus estudios desde la implementación del Plan Fines. Sin embargo, allí no termina la cuestión, porque la presidenta avisa que se está “tratando el abandono secundario a través de un sistema becario” para subsanar el problema. Todo esto sustentado por el incremento de un 3,64 % del PBI destinado para la educación en 2003 al 6,50 % en el 2012. Tampoco podemos olvidar los 7 millones de pesos invertidos en equipamiento para escuelas técnicas ni las 2 millones de computadoras entregadas con el Programa Conectar Igualdad.
De los niños pasamos a los abuelos, aquellos que debemos proteger siempre. Los abuelos, que ya son aproximadamente un millón los que cuentan con medicamentos cubiertos al 100%, mientras que en 2004 solo eran 9.000. Justamente ese año, los jubilados con cobertura del Pami eran solo 3 millones. Hoy ya son 4 millones y medio quienes poseen un servicio de salud notablemente optimizado. Además, este mejoramiento en la cobertura de salud se vio acompañado por un aumento desde el año 2003 a la fecha del 1.000 % en el salario mínimo. De $150 en aquel año a $2.165 en 2012.
En lo que respecta a la actividad industrial, nuestra presidenta detalla el incremento de los parques industriales, de 80 existentes en 2003 a la aspiración de contar con más de 500 para finales del año en curso. Tener un país con importante desarrollo industrial, según Cristina Fernández, es estar preparados para un menor impacto en el caso de presentarse una crisis. Por eso, la búsqueda constante de reindustrializar la Argentina. Esta Argentina que hace una década producía tan solo el 13% de los tractores vendidos; la misma Argentina que hoy produce el 42% de este “insumo” tan requerido por el sector agropecuario. Este crecimiento industrial posee un vínculo estrecho con los 500 mil nuevos puestos de trabajo creados por año, en su mayoría para los jóvenes.
Y si hablamos de puestos de trabajo no podemos dejar a un lado la seguridad social generada por aquellos.
Esta seguridad social es resultado también de ese millón de viviendas y mejoramientos habitacionales llevados adelante desde el 2003. Desde este punto de vista debemos aclarar que “inclusión” no solo es dar oportunidades a los que menos tienen, sino también para aquellos que cuentan con un mejor poder adquisitivo a través del Plan Procrear. Este Plan transparente, donde la adjudicación se hace por medio de sorteo público, es decir, sin privilegios ni elecciones a dedo.
En pos de no aburrir, finalizaremos haciendo fuerte hincapié en el fortalecimiento de la democracia. Esta democracia tan vapuleada por aquellos que desean polarizar la sociedad, una sociedad que, al igual que en todas, no deja de tener pequeñas diferencias entre algunos de sus actores, una sociedad (o una parte de ella) que si lo desea puede salir a la calle con una cacerola y reclamar algo que le parece justo o injusto. Esto es democracia. Democracia es someter a votación las leyes en el lugar donde el mismísimo pueblo está representado, en el parlamento, en el congreso. Allí donde se dio el famoso voto “no positivo” a la ley 125, o donde se aprobó por mayoría el acuerdo con Irán y la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Allí donde se dará el debate al planteamiento de la presidenta de someter a elección popular la totalidad de los miembros del concejo de la magistratura para “lograr una justicia democrática, no corporativa”.
Los números hablan por sí solos, y los hechos también. Ese 22% que llevó a Néstor Kirchner a la Casa Rosada, se convirtió en más del 50% de los votos con los que Cristina fue reelecta. Eso es fortalecimiento de la democracia…y consolidación del modelo de “Inclusión”.
En fin, la presidenta dio un discurso que duró aproximadamente cuatro horas, un discurso excelente; con pequeños errores propios de la extensión del mismo, pero destacable y exquisito desde el contenido y los conceptos